Una empresa que genera residuos peligrosos debe identificarlos y clasificarlos correctamente, reducir su generación, separarlos de otras corrientes, almacenarlos en condiciones seguras y entregarlos exclusivamente a transportistas y operadores autorizados. Además, debe documentar cada traslado, conservar la trazabilidad y verificar que los residuos reciban el tratamiento, la recuperación o la disposición final correspondiente.
La gestión no finaliza cuando los residuos son retirados del establecimiento. De acuerdo con la Ley 24.051, el generador puede continuar siendo responsable por los daños que produzcan, incluso después de haberlos entregado a terceros. Por este motivo, resulta indispensable controlar toda la cadena de gestión y conservar la documentación que permita acreditar el destino otorgado.

1 – Identificar todos los residuos generados
El primer paso consiste en realizar un relevamiento de los procesos, áreas y actividades que producen residuos. Este análisis debería incluir:
- Procesos productivos.
- Operaciones de mantenimiento.
- Limpieza de equipos e instalaciones.
- Laboratorios.
- Depósitos de sustancias químicas.
- Plantas de tratamiento de efluentes.
- Talleres y sectores de mantenimiento vehicular.
- Actividades realizadas por contratistas.
- Situaciones extraordinarias, como derrames o productos vencidos.
El relevamiento debe contemplar tanto los residuos generados regularmente como aquellos que aparecen de manera eventual.
2 – Clasificar y caracterizar correctamente cada residuo
Una vez identificadas las corrientes, la empresa debe determinar cuáles se encuentran alcanzadas por la normativa de residuos peligrosos. La evaluación puede requerir:
- Revisión de las hojas de datos de seguridad de las sustancias utilizadas.
- Análisis del proceso que origina el residuo.
- Consulta de las categorías de la Ley 24.051.
- Evaluación de las características de peligrosidad.
- Muestreo y análisis de laboratorio.
- Intervención de profesionales con competencia técnica.
La caracterización resulta particularmente importante cuando la composición es variable, desconocida o depende de diferentes procesos.
Una clasificación incorrecta puede provocar:
- Mezclas incompatibles.
- Elección de recipientes inadecuados.
- Riesgos durante el almacenamiento.
- Errores en el manifiesto.
- Entrega a operadores no habilitados para esa categoría.
- Tratamientos técnicamente inadecuados.
- Incumplimientos administrativos.
- Afectación del ambiente o de la salud de las personas.
3 – Verificar qué normativa y autoridad tienen competencia
La empresa debe analizar la jurisdicción aplicable antes de iniciar cualquier trámite. La Ley 24.051 alcanza, entre otros supuestos, a los residuos:
- Generados o ubicados en lugares sometidos a jurisdicción nacional.
- Destinados a ser transportados fuera de la provincia en la que fueron generados.
- Que podrían afectar a las personas o al ambiente más allá de los límites provinciales.
- Comprendidos en otros supuestos contemplados por su artículo 1.
Las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires poseen, además, regímenes propios de gestión, registros y habilitaciones. Los municipios también pueden imponer condiciones relacionadas con la radicación, el almacenamiento, la seguridad y la habilitación de establecimientos.
Por lo tanto, una empresa puede estar alcanzada por obligaciones nacionales, provinciales y municipales de manera simultánea.
4 – Inscribirse como generador cuando corresponda
Cuando la actividad se encuentra alcanzada, la empresa debe inscribirse en el registro de generadores correspondiente y presentar la información exigida por la autoridad competente. Dentro del régimen nacional, la declaración jurada debe contener datos relacionados con:
- La empresa y sus responsables.
- La ubicación de las plantas generadoras.
- Las características edilicias y operativas.
- Los residuos producidos.
- Las cantidades anuales estimadas.
- Los procesos generadores.
- Las sustancias peligrosas utilizadas.
- Los métodos de almacenamiento.
- El transporte, tratamiento y destino previsto.
- Los procedimientos de muestreo y análisis.
- El personal potencialmente expuesto.
- Las medidas preventivas implementadas.
Cumplidos los requisitos, la autoridad puede otorgar el Certificado Ambiental Anual. Este documento acredita la aprobación del sistema declarado para gestionar los residuos peligrosos y debe renovarse según las condiciones aplicables.
El trámite nacional para obtener el Certificado Ambiental Anual está dirigido a generadores, transportistas y operadores cuya gestión involucre distintas jurisdicciones.
La inscripción no debe entenderse como un trámite aislado. La información declarada debe coincidir con las operaciones reales del establecimiento y actualizarse cuando existan modificaciones.
5 – Reducir la generación de residuos peligrosos
El artículo 17 de la Ley 24.051 establece que los generadores deben adoptar medidas tendientes a disminuir la cantidad de residuos peligrosos que producen. Para ello, una empresa puede evaluar:
- Sustitución de materias primas por alternativas menos peligrosas.
- Optimización de los procesos productivos.
- Control de pérdidas y derrames.
- Mantenimiento preventivo de equipos.
- Extensión de la vida útil de aceites y fluidos cuando sea técnicamente posible.
- Mejora de los sistemas de dosificación.
- Recuperación de materiales.
- Reutilización dentro de procesos autorizados.
- Regeneración o valorización externa.
- Control de inventarios para evitar vencimientos.
- Capacitación del personal.
La prevención debe ser prioritaria frente a la gestión posterior. Reducir la cantidad y peligrosidad de los residuos disminuye riesgos operativos, necesidades de almacenamiento, costos de transporte y exigencias de tratamiento.
6 – Separar los residuos y evitar mezclas incompatibles
Los residuos peligrosos deben separarse en el lugar donde se generan. No corresponde reunir todas las corrientes en un mismo recipiente por el solo hecho de que compartan la categoría general de “residuos peligrosos”. La segregación debe considerar compatibilidad química, estado físico, composición, categoría legal, tratamiento posterior, posibilidades de recuperación y requisitos del operador receptor.
7 – Utilizar recipientes adecuados
Los residuos deben colocarse en recipientes compatibles con sus propiedades físicas y químicas. Los envases o contenedores deben:
- Encontrarse en buen estado.
- Ser resistentes al contenido.
- Permanecer cerrados cuando no se utilizan.
- Evitar pérdidas, derrames y emisiones.
- Permitir una manipulación segura.
- No haber contenido sustancias incompatibles.
- Contar con una capacidad apropiada.
- Estar protegidos frente a golpes o vuelcos.
No deben utilizarse recipientes deteriorados, perforados, corroídos o sin sistemas de cierre apropiados. En el caso de residuos líquidos, resulta necesario prever medios de contención que impidan que una pérdida alcance desagües, suelo natural, cursos de agua u otras áreas del establecimiento.
8 – Identificar, numerar y fechar los recipientes
La Ley 24.051 exige que los generadores identifiquen los recipientes y su contenido, los numeren y los fechen conforme a los requisitos establecidos por la autoridad. La identificación debería permitir reconocer, como mínimo:
- Nombre del residuo.
- Categoría sometida a control.
- Características de peligrosidad.
- Área o proceso de origen.
- Fecha de inicio del almacenamiento.
- Datos del generador.
- Riesgos principales.
- Instrucciones básicas de manipulación.
Las etiquetas deben permanecer legibles y colocarse en un lugar visible. No es recomendable utilizar descripciones imprecisas como “desechos varios”, “líquidos”, “productos químicos” o “material contaminado” cuando sea posible efectuar una identificación más específica.
Una señalización adecuada reduce errores internos y permite responder con mayor rapidez ante emergencias.
9 – Acondicionar un sector de almacenamiento seguro
Los residuos deben permanecer temporalmente en un sector especialmente destinado a su almacenamiento. En el ámbito nacional, la Resolución 177/2017 establece condiciones y requisitos mínimos para el almacenamiento de residuos peligrosos. Además, deben revisarse las disposiciones provinciales, municipales, de seguridad e higiene y de prevención de incendios.
El sector debería contar con:
- Delimitación e identificación visibles.
- Acceso restringido.
- Superficies resistentes e impermeables.
- Protección frente a la lluvia y otros factores climáticos.
- Contención de derrames.
- Separación de residuos incompatibles.
- Ventilación cuando corresponda.
- Iluminación suficiente.
- Medios de respuesta ante emergencias.
- Elementos de protección personal.
- Orden y limpieza.
- Registros actualizados.
- Señalización de riesgos.
- Inspecciones periódicas.
La ubicación debe evaluarse de manera que un incidente no afecte desagües, áreas productivas, depósitos de materias primas, oficinas o sectores de circulación general.
Los plazos máximos de almacenamiento pueden variar según la jurisdicción, la categoría del residuo, el tipo de generador y la autorización obtenida. Por ese motivo, la empresa debe verificar el período permitido por la autoridad competente.
10 – Capacitar al personal
Las personas que intervienen en la generación, manipulación o almacenamiento deben recibir capacitación adecuada. La formación debería incluir:
- Identificación de los residuos.
- Segregación por corrientes.
- Compatibilidad química.
- Uso de recipientes.
- Rotulado.
- Utilización de elementos de protección personal.
- Procedimientos de carga y descarga.
- Respuesta ante derrames.
- Comunicación de incidentes.
- Uso de equipos de emergencia.
- Registro de las operaciones.
La capacitación debe actualizarse cuando se incorporan nuevos procesos, sustancias, equipos o requisitos normativos.
También es recomendable conservar constancias de asistencia, contenidos impartidos y evaluaciones realizadas.
11 – Preparar procedimientos de emergencia
La empresa debe contar con instrucciones para responder frente a derrames, incendios, roturas de recipientes, exposiciones y otras contingencias. El procedimiento debería definir:
- Responsables internos.
- Formas de aviso y comunicación.
- Acciones iniciales de contención.
- Equipos y materiales disponibles.
- Evacuación o aislamiento del área.
- Elementos de protección personal requeridos.
- Gestión de los materiales utilizados durante la limpieza.
- Autoridades que deben ser notificadas.
- Registro e investigación del incidente.
Los materiales absorbentes, suelos, recipientes y elementos de protección utilizados para controlar un derrame también pueden adquirir la condición de residuos peligrosos y deben gestionarse de acuerdo con sus características.
Ante un incidente, no deben efectuarse maniobras improvisadas que puedan dispersar el contaminante o aumentar la exposición de las personas.
12 – Contratar transportistas autorizados
Cuando los residuos no se traten dentro de una planta propia debidamente habilitada, deben entregarse a un transportista autorizado. Antes de contratar el servicio, la empresa debe verificar:
- Inscripción vigente.
- Certificado ambiental correspondiente.
- Categorías de residuos autorizadas.
- Vehículos habilitados.
- Alcance territorial de la autorización.
- Cobertura de seguro.
- Operador o planta de destino.
- Correspondencia entre la autorización y el residuo retirado.
La empresa no debería limitarse a recibir una copia de la habilitación una sola vez. Es conveniente revisar su vigencia antes de cada contratación o mantener un sistema periódico de control de proveedores. El transportista solamente puede recibir residuos correctamente acondicionados y acompañados por el manifiesto correspondiente.
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13 – Emitir el manifiesto de residuos peligrosos
Cada traslado debe documentarse mediante el manifiesto correspondiente. Este instrumento registra el generador, transportista, operador de destino, el tipo y composición del residuo, la cantidad transportada, los contenedores utilizados, las instrucciones especiales, las transferencias entre los sujetos involucrados y el tratamiento o destino aplicado.
El manifiesto permite seguir el residuo desde su salida del establecimiento hasta su recepción y gestión final. En el ámbito nacional, la trazabilidad se administra mediante el Sistema de Manifiestos en Línea. La empresa debe conservar la documentación y verificar que el circuito se cierre correctamente.

